La construcción gráfica de la marca se centra en una ilustración protagónica que refleja fuerza, carácter y autenticidad: el gallo como símbolo de liderazgo y tradición. Este elemento se acompaña de una paleta de color donde predomina el verde aqua, transmitiendo frescura, dinamismo y diferenciación dentro del rubro de cantinas.
El estilo visual se equilibra entre lo elegante y lo relajado, con tipografías limpias y versátiles, además de aplicaciones gráficas adaptables para menús, coctelería, interiores y presencia digital. La intención es posicionar a Rey Gallo como un espacio de encuentro moderno, con un sello distintivo que lo haga reconocible y memorable.