La construcción de la marca se centra en un concepto visual que integra lo marino con un lenguaje gráfico contemporáneo. Para ello, se plantea un logotipo basado en una ilustración estilizada que evoque elementos del mar, acompañado de una paleta cromática dominada por tonos azules, símbolo de frescura, confianza y vitalidad. La intención es alejarse de los clichés náuticos tradicionales y, en cambio, lograr una propuesta más moderna y elegante, sin perder la cercanía que caracteriza a la cocina de mar.
La identidad se complementa con tipografías limpias y versátiles, así como aplicaciones gráficas que permiten flexibilidad en distintos soportes: desde menús y señalética hasta presencia digital. El resultado es una marca coherente, capaz de diferenciarse en un mercado competitivo y proyectar profesionalismo y autenticidad.